este cuerpo lánguido.
La soledad, el féretro en que
se alojan
los restos del alma.
Entiérrame lo más profundo,
no quiero arriesgarme
si revivo.
Cansado estoy de estar
falleciendo cada noche
y que el alba me reanime
para seguir torturándome.
Tiende por única vez tu jodida
mano y cava mi tumba para
siempre.
Te aplaudirá el firmamento y
tal vez alcances el
perdón.
La noche será la sepultura
pero esta vez que sea eterna,
y que la soledad guarde los
huesos de mi desanimada alma.
Solo cava mi hoyo cuando se
oculte el sol y que tu
generosidad me de la muerte
verdadera.
Cava hondo por si revivo.
¡No quiero arriesgarme!
No quiero verme tentado a ver
la mañana que tú me has quitado.
JAE
No hay comentarios:
Publicar un comentario